Estudios bíblicos

Las cuatro esquinas del mundo

Titular de El País:

«Los especialistas».

Dejemos de lado que con cifras tan exiguas (desde 2009, por hablar de una década, se mueven en una horquilla que va de 51 a 73 mujeres asesinadas por año) no solo buscar causas de un supuesto repunte (pasar de 49 a 55 en cuatro años), sino incluso hablar de repunte, parece bastante absurdo. Estas son las cifras desde 2003:

Pero, en particular, citar dos «causas» de pasar de 49 a 50, luego a 51, y finalmente a 55, y que una de ellas sea el efecto del discurso «negacionista» de Vox es llamarnos gilipollas.

Veamos quiénes son y qué dicen «los especialistas».

Primer especialista: Miguel Lorente. Ay, Lorente. Simplemente reproduzco sus argumentos (en negrita):

«Aún es pronto para conocer a fondo los motivos de ese repunte y está por ver si se convierte en una tendencia en años posteriores. La violencia de…

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El precio

Las cuatro esquinas del mundo

Los acuerdos firmados por el PSOE con ERC y el PNV no son papel mojado. No son una simple llamada al diálogo o la negociación, vacía, para contentar a las parroquias. Ya sabemos que todos los partidos políticos son agencias de colocación y que el futuro personal de muchas personas depende del mantenimiento en el poder —en alguno de sus cubículos— y que esto condiciona toda actuación política. Sabemos que los políticos profesionales no solo mentirán y se desdirán sin rubor, sino que acusarán de mentirosos a los que les recuerden sus mentiras. Sabemos que muchos de ellos no merecen —por capacitación y capacidad— ocupar puestos que les aseguran comodidad, poder, influencia y tranquilidad para ellos y sus familias. Todo eso lo sabemos y hay que ser tacaños con nuestras expectativas acerca de aquellos que más nos convencen, porque casi siempre nos defraudarán amargamente. Pero la realidad de la condición…

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Yo acuso

Las cuatro esquinas del mundo

Hace un par de días estuve viendo El oficial y el espía (J’accuse en su idioma original), la película de Polanski que tanto revuelo causó en Francia como consecuencia de las propias declaraciones del director, que deslizó un paralelismo entre la persecución injusta a la que fue sometido Dreyfus y su propia situación, la del cineasta, como convicto por violación, acosado por el movimiento Me Too. 

Les recomiendo vivamente que vean la película, porque, con todas las dificultades para concentrar en un par de horas un asunto con tantas ramificaciones, el director francés ha logrado algo dificilísimo: exponer brillantemente y con claridad y suficiente precisión una parte esencial de uno de los asuntos públicos —mediáticos diríamos hoy— que más trascendencia tuvo en el período anterior a la Segunda Guerra Mundial. El affaire no solo alimentó las narrativas propagandísticas de algunos populismos, sobre todo la clerical y la judeófoba, sino…

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El engendro

Las cuatro esquinas del mundo

He leído hace un rato el escrito de la abogada del Estado, Rosa María Seoane, sobre las consecuencias para Oriol Junqueras de la sentencia del Tribunal de Justicia en materia de inmunidad de europarlamentarios. Ayer solo vi alguna noticia y escuché y leí algunas declaraciones en las que se hablaba de engendro, de informe pastelero, de bajada de pantalones. Incluso leí que una asociación de abogados iba a presentar una querella contra la autora del escrito.

Como es lógico, puesto que el escrito (que, por cierto, no es más que una alegación de parte) se había convertido en una pieza clave para la venta a los ciudadanos del pacto entre el PSOE y ERC, todo se ha contaminado. Ya no importan los argumentos; importa el trance. La degradación en el uso mediático de las instituciones —más que en la sustancia de lo que esas instituciones hacen— ha llegado al…

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In dubio ya veremos

Las cuatro esquinas del mundo

La presunción de inocencia y el principio in dubio pro reo no son lo mismo, aunque se originen en un mismo principio. Presumimos que la simple acusación no es prueba y, además, si tras la práctica de las pruebas dudamos entre dar por probado el delito o no, consideramos que la única solución admisible es la no culpabilidad.

Cuando la única prueba del delito es la declaración de la víctima nos encontramos muy cerca de la expresión misma de la presunción de inocencia. Voy a repetirlo: que alguien nos acuse de haber hecho algo no debería, por sí solo, admitirse como prueba de ese hecho.

Sin embargo, la práctica judicial encontró un asidero al que agarramos para evitar la impunidad en aquellos casos de delitos cometidos en circunstancias en las que es especialmente difícil que existan pruebas objetivas. Antes de entrar en esto, recuerden que la presunción de inocencia y…

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Un libro denuncia el genocidio silenciado que Simón Bolívar aplicó a los españoles en América

El historiador César Cervera se hace eco de la aparición del libro de Pablo Victoria, El terror bolivariano, en las páginas de ABC.

Cervera explica que “una cosa es matar al enemigo en combate y otra, muy distinta, ejecutar a un millar de soldados enfermos a machetazos tras mantenerlos cautivos durante un año. A principios de 1814, tropas del bando de los llamados libertadores se afanaron en ejecutar a españoles cautivos en las mazmorras de Caracas. Dado que la pólvora era escasa y cara, también se emplearon sables y picas para asesinarlos, sin importar que estuvieran heridos e inmóviles. Este tipo de matanza desplegada en las Guerras de Emancipación no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia establecida para la eliminación total de «la malvada raza de los españoles», como denuncia el catedrático y escritor Pablo Victoria en su libro «El terror bolivariano»

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Esvásticas en el País Vasco: el «enigma» que irritó a los nazis en 1933 – Israel Viana

Verdades Ofenden

Cuando Hitler llegó al poder, su Gobierno llegó a pedir explicaciones al PNV de cómo había llegado «su» cruz gamada a norte de España

MADRID Actualizado:

A mediados de 1936, un turista alemán entraba tranquilamente en una tienda del País Vasco francés para comprar unos souvenirs. Tras pedir ayuda, el dependiente apareció con varios recuerdos que llevaban incluidos la esvástica que tanto odiaba, casi idéntica a la que Hitler había impuesto en su país como símbolo del poder nazi. Según cuenta Philippe Aranart en «La cruz vasca», el enfado que se cogió aquel socialdemócrata convencido, y crítico con el Tercer Reich, por «semejante hitlerización de Francia y Euskadi en general» fue monumental.

No es él único ejemplo. Un año antes, en Bilbao, un periodista argentino asistió a un acto del PNV y salió confundido ante lo que acaba de ver: «Los asistentes al mitin exhiben en las…

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