
Camaradas: Sería hipocresía disimular lo que voy a decir. Me habéis invitado a venir y lo he hecho por un deber de camaradería. Pero os declaro que ya voy fatigándome de discursos; de pronunciarlos y de oírlos. Y voy entendiendo que cada vez más es preciso alternar esta labor de agitación con otra de organización de una acción seria, eficaz y definitiva a la que se deben dedicar las mejores atenciones. Sólo he de reprocharos el que hayáis invitado aquí a un hombre que por su edad no es el más adecuado para clausurar un Congreso de Juventudes. Yo hubiera preferido que donde estoy yo estuviera hoy un joven socialista.
Yo os felicito por el éxito de vuestro Congreso, que se ha desarrollado en unos términos de serenidad y de consciencia admirables. Y que ha coincidido con el tercer aniversario de la República española.
«NO PODEMOS LLEGAR A LA INDIGNIDAD…
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