Pan para hoy, hambre para mañana

Las cuatro esquinas del mundo

Leo este interesante artículo escrito por Lluís Orriols: Recuperar la lealtad de Cataluña se llama. Su ventaja, la del artículo y Orriols, es que se trata de un autor inteligente que escribe cosas inteligentes. Merece, por tanto, la pena, el esfuerzo de explicar por qué estoy en desacuerdo con él.

Empezaré diciendo que no comparto sus premisas.

Veamos el título. Cataluña no es desleal. Admitir que existe una Cataluña a la que pueda atribuírsele lealtad o deslealtad me plantea dos problemas:

a) Uno de fondo: no creo que la lealtad pueda atribuirse a entes colectivos y artificiales. Menos aún cuando hablamos de millones de personas. Soy muy escéptico, lo digo siempre, con la extensión excesiva de esas ficciones útiles construidas sobre bases más o menos reales. No existen los sujetos colectivos. No hay pasiones colectivas. No hay afectos colectivos. No hay una voluntad colectiva que sirva como sujeto al que podamos imputar actos leales o…

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