Mercaderes de ruido

Las cuatro esquinas del mundo

Gran parte de lo que recibo estos últimos tiempos es ruido. Qué hermosas son las buenas ideas -bien articuladas-, los buenos discursos, las narraciones ordenadas, incluida la subespecie de las desordenadas conforme a un orden preciso. Una gran obra musical es eso: un magnífico orden que tenemos que desentrañar o que simplemente percibimos y nos asombra. Del esfuerzo por seguir al que te guía, o del simple reconocimiento, surge la alegría de la razón, ese gasto acelerado de consumible, incluso con el demoníaco, con el que asusta porque te tambalea las paredes de la mazmorra.

No pretendo ponerme lírico. Es simple cansancio.

En las encrucijadas, cuando es más necesaria, es más difícil la tarea racional. No solo es el miedo al dilema, a la necesidad de decidir; hay otra explicación: a las encrucijadas a veces se llega precisamente mediante la acumulación de ruido. Cuando las razones no existen o están mal articuladas…

Ver la entrada original 256 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s