Pedagogía, pero sin poner la cama

Las cuatro esquinas del mundo

Hay ocasiones en las que resulta útil explicar ciertas cosas, como cuáles son las libertades inexcusables, cuáles han de ser su contenido mínimo y cuáles han de ser sus límites. He perdido mucho tiempo hablando sobre esto, a menudo con poco éxito, y no seré yo el que critique al que se esfuerce en esta ingrata labor. Ahora, de vez en cuando hay que recordar que muchas personas no discuten el contenido de esas libertades, sino que rechazan el sistema.

Como hay palabras que suenan mal y ya no cuelan (véase, por ejemplo, dictadura del proletariado), se sustituyen por eufemismos. Al final todos los regímenes dicen luchar por la libertad y por la democracia, aunque esa libertad sea la de la nación alemana, oprimida por la judería internacional, o esa democracia sea la popular, ejemplo manifiesto de su ausencia, siquiera por una inexistencia de libertades mínimas que permitan la formación de una voluntad política…

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