El libro negro del periodismo en Cataluña (II): La comunidad

la-feyna-de-la-prempsa.jpg

Jordi Pujol puso a sueldo de la Generalitat a periodistas críticos como Alfons Quintà o Wifredo Espina. Pero el dinero nunca fue su único recurso para acercar a reporteros rebeldes. Los otros dos eran el miedo y Cataluña.

El periodista Arcadi Espada entró a trabajar en la redacción de Barcelona de El País en 1991. Con 34 años cumplía uno de sus dos objetivos en la vida. El otro era publicar un libro en Anagrama y lo logró unos años después. “Llegué a El País con el convencimiento de que había llegado a la cima de mi generación”, dice Espada. Probablemente por su miopía, Espada suele mirar el mundo de arriba abajo. No le hace falta ser alto: “Cuando llegué a El País, crecido como soy, era ya la hostia. Estaba dispuesto a decir a todo el mundo que eran unos medio mierdas”.

 A los pocos días de entrar, esa sensación sufrió una…

Ver la entrada original 3.517 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s