Me imagino la cara de sorpresa de los dirigentes de Podemos cuando lean la denuncia pública de la Asociación de la Prensa de Madrid relativa a las campañas sistemáticas de acoso a periodistas provenientes de dicho partido. Los imagino preguntándose «¿pero no puede hacerse esto?».
Podemos, durante mucho tiempo, gozó del prestigio de lo fresco, lo joven y lo progre. Y, sin embargo, su idea y su práctica sobre la acción política fueron cristalinas desde el primer momento. Cualquier comportamiento identificado con el sistema y, sobre todo, cualquier comportamiento (incluyo aquí cualquier opinión o discurso más o menos desarrollado) que obstaculizase el camino a la nueva venida del Mesías era localizado, diagnosticado y atacado sistemáticamente. Naturalmente, solo se libraban, fuera de la secta, aquellos que, en un momento dado, pudiesen convenir por razones tácticas.
Esto siempre me pareció obvio. No lo fue, ni lo ha sido, hasta hace poco, para muchos…
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20 Minutos copió y pegó una noticia de un medio italiano que citaba otro ruso sobre que decía que Bin Laden vivía en las Bahamas. Luego pidió disculpas. 

Acabo de terminar de leer el libro Winter is Coming de Kaspárov, el que fuera campeón mundial de ajedrez. El título toma, evidentemente, el lema de la casa Stark de Canción de Hielo y Fuego. Pero, más que una advertencia de lo que nos espera en la Nueva Guerra Fría, se trata de un repaso de cómo hemos llegado hasta aquí desde el punto de vista personal del autor. El libro no es una obra académica ni lo pretende, poniendo su fortaleza en el hecho de que Kaspárov es ruso y ha sido un activista destacado en favor de la democracia en Rusia. Es un libro que se basa en buena parte en las experiencias del autor como ciudadano y activista, empeñándose en señalar que en Occidente se ha interpretado mal la realidad del país.
